Ahora trabajan incansablemente en su gran proyecto vital, un proyecto que les llena y les apasiona a partes iguales: han decidido rehabilitar una casa con muchos años de historia para convertirla en un hogar autosuficente, con huerto, árboles frutales, animales, pozos, placas solares...
La ilusión de Rosa y Jordi es crear un hogar conectado con la naturaleza, donde sus hijos puedan crecer rodeados de campos, animales y estaciones, un lugar donde puedan recuperar una manera más pausada de vivir.
También desean que esta masía sea un espacio en el que conviven sus proyectos creativos porque entienden que el trabajo también puede nacer de la belleza, la artesanía y el respeto por lo que nos rodea.
Visualizan un lugar abierto en el que pasen cosas bonitas, por eso están creando un pequeño estudio con un apartamento independiente que tendrá su propia terraza.
Les gustaría que en un futuro no muy lejano este lugar fuera un espacio para compartir conocimiento y creatividad, donde se impartan talleres de estampación botánica sobre téxtil, donde destilar y elaborar aceites esenciales con las plantas de la finca, donde preparar conservas artesanas en las que aprovecharán las cosechas de temporada... un lugar donde organizar jornadas de yoga, encuentros creativos o música. En definitiva, un lugar donde crear una comunidad que orbite alrededor de una manera de vivir más pausada y consciente.
"Nos gusta pensar que no estamos rehabilitando solo una casa, sino recuperando una manera de vivir que pone a las personas, la naturaleza y los procesos artesanos en el centro". Nos cuenta Rosa.