¿Qué es para ti la artesanía? ¿Crees que se valora lo suficiente?
Para mí la artesanía es una oportunidad. Hoy en día se ha quedado como un artículo de lujo: obtener un producto hecho de manera artesanal eleva mucho el precio, y como todo es low cost, parece carísimo e inaccesible. Hacer esa inversión cuesta, es un cambio de mentalidad.
Pero puedes comprar artesanía o puedes vivir la artesanía y fabricarla tú. Eso también es una oportunidad. A nivel de crecimiento personal es brutal: te implica mantener el foco, estar 100% en lo que haces, entender el material, las técnicas, las herramientas. Es crecer mientras aprendes. Eso es una cosa muy buena de la artesanía, hagas lo que hagas: madera, cerámica, piedra, lo que sea.
¿Cuáles son tus valores como artista y creadora?
Intento que sean los mismos en el taller, en el aula, con mi hijo, con mi familia. Al final es sobre todo respeto: respeto por lo que sientes, por lo que haces, por lo que hacen los demás.
También valorar que cada uno tiene su respuesta a lo que tú haces e intentar que no te influya demasiado, porque cuando te expones, tu trabajo queda expuesto. En el aula estamos 100% expuestos a los comentarios de alumnos, familias, toda la comunidad educativa.
Y respetar los tiempos es muy importante. Me gustó mucho una frase que escuché: "La prisa es otra forma de pobreza." Se puede aplicar a todo lo que compramos. Si compras ropa hecha con mucha prisa, aunque sea barata, lo que estás comprando es que hay gente empobrecida trabajando muchísimo más que nosotros. Nos pasa igual con una silla: queremos que se valore.
Por eso también me gusta mostrar el proceso, que la gente entienda que hay mucho trabajo detrás y de ahí sale el resultado.